Rafael Pombo (Bogotá 1833 – 1912)

Es uno de los más completos (en el sentido de variado, entre otros) y fecundos poetas colombianos, y uno de los más grandes románticos de nuestra lengua. Su popularidad fue inmensa, como lo demuestra su coronación por la flor y nata de la sociedad y de la cultura como poeta nacional el 20 de agosto de 1905 en el Teatro Colón de Bogotá (después de lo cual se entregó a una voluntaria reclusión hasta la muerte, en la misma ciudad que lo vio nacer precisamente a pocos pasos del mismo teatro). Escribió poesía toda su larga vida y fue un notable traductor desde cuando residió en Washington como secretario de la Legación de Colombia; allí tradujo literatura infantil anglosajona y publicó sus Cuentos pintados (1867) y Cuentos morales para niños formales (1869). Sus versiones, especialmente de las fábulas, son en realidad magistrales creaciones. Menéndez y Pelayo dijo que en nuestra lengua «no las hay más valientes y atrevidas» refiriéndose a las que hizo de Shakespeare, Lamartine y Virgilio. Su propia lírica, que comenzó filosóficamente pesimista en Hora de tinieblas, terminó serenamente, pues «no ya mi corazón desasosiegan / las mágicas visiones de otros días». Antonio Gómez Restrepo publicó en 1916 una «edición oficial» de las obras de Pombo en prosa y verso en cuatro tomos: Poesías originales, Traducciones, Fábulas y verdades y Poesía inédita y olvidada de Pombo por Héctor H. Orjuela (1975) y 1970, respectivamente).

Rafael Maya, uno de los muchos que se han referido a la obra del gran vate, dice: «Si alguien nos ha dado la sensación perfecta de que el mundo de la belleza es infinito, ese ha sido Pombo; si alguien ha sabido transformar todas las realidades en esencias po´ticas y descubrir el aspecto eterno de las cosas en medio de las fugaces y caducas apariencias, ese ha sido Pombo. Con razón, pues, se le estima como el principal poeta colombiano, el primer romántico de América y como lírico digno de ser colocado al lado de Byron y de Víctor Hugo, cosa que no puede decirse de ninguno de los otros poetas colombianos».

Y el crítico David Jiménez: «Si no hubiera habido en Pombo ningún presentimiento de las realidades nocturnas, no sería un poeta romántico. Mal servicio se le presta a la poesía reduciendo una obra tan rica y tan contradictoria como la de este autor a las estrecheces de la didáctica, la oda patriótica y verso devoto. Hay como un haz de múltiples personalidades en Pombo. Al lado del poeta luminoso, de la primavera y de la noche estrellada, de la reconciliación y de la pureza, está el Pombo de los arrebatos demoníacos, el que reclama una liberación total frente a los prejuicios de orden ético o social, el que demanda con resolución o su arte del paraíso o su parte de Satanás. El primero prevalece de los años sesenta en adelante, pero no hay duda de que esa necesidad de plenitud vital rompe los diques en sus mejores momentos, aún en los poemas de madurez más reposados».

Y Eduardo Carranza ya había dicho: «No palpita en la obra de Pombo el pavor humano de Barba Jacob; ni hay en ella la gracia alada y amorosa de José Eusebio Caro, ni la perfección arquitectónica de Valencia, ni la música misteriosa de Silva, ni la fineza y distinción verbal de Eduardo Castillo; quiero decir que su obra no tiene una excluyente dirección, pero de todas las antedichas calidades participa en grado eminente el soberano cantor de la Noche y la Primavera. Y su obra profusa, desigual, vehemente, cruzada de ráfagas geniales aparece como la más ambiciosa construcción que colombiano haya edificado hacia la belleza. En el sentido del inmenso y universal, de fecundo y poderoso, Rafael Pombo es, sin duda, el mayor poeta de la patria. Es el colombiano universal».

  • Texto extraído de Quién es quién en la poesía colombiana (Bogotá, 1998), de Rogelio Echavarría. Primera edición: Ministerio de Cultura – El Áncora Editores. Puede consultar este material en nuestra biblioteca con la signatura topográfica: R8861 / E132q T. I

A continuación les compartimos una breve selección de poemas traducidos por Rafael Pombo de los más importantes representantes del romanticismo en Francia e Inglaterra. Estos textos dan evidencia del conocimiento profundo que el poeta colombiano tenía  al respecto de esta escuela literaria.

La selección hace parte del libro Poesías completas / Rafael Pombo; con estudio preliminar de Antonio Gómez Restrepo y prólogo, órdenes y notas de Eduardo Carranza – publicado en Madrid, Aguilar, 1957. Pueden consultar este ejemplar y otras publicaciones dl poeta con la signatura topográfica: 861.42 / P651

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